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miércoles, 14 de enero de 2015

"El corazón tiene cerebro"


 

Annie Marquier, matemática e investigadora de la conciencia
 
Tras estudiar Matemáticas y la carrera de piano y órgano fue profesora en La Sorbona. Luego se instaló en India y participó en la creación de la comunidad de Auroville con Sri Aurobindo y Krishnamurti. Y poco después fundó en Quebec el Instituto para el Desarrollo de la Persona. Es autora de El poder de elegir, La libertad de ser y El maestro del corazón (Luciérnaga). Lleva muchos años investigando la intersección entre la ciencia y la conciencia y sus planteamientos son siempre rigurosos y están documentados. El próximo sábado expondrá en las jornadas sobre La Evolución de la Conciencia (CosmoCaixa) los descubrimientos sobre el cerebro del corazón y sus implicaciones.

 


Se ha descubierto que el corazón contiene un sistema nervioso independiente y bien desarrollado con más de 40.000 neuronas y una compleja y tupida red de neurotransmisores, proteínas y células de apoyo. Gracias a esos circuitos tan elaborados, parece que el corazón puede tomar decisiones y pasar a la acción independientemente del cerebro; y que puede aprender, recordar e incluso percibir. Existen cuatro tipos de conexiones que parten del corazón y van hacia el cerebro de la cabeza.

Primera...
 
La comunicación neurológica mediante la transmisión de impulsos nerviosos. El corazón envía más información al cerebro de la que recibe, es el único órgano del cuerpo con esa propiedad, y puede inhibir o activar determinadas partes del cerebro según las circunstancias. Por lo tanto, el corazón puede influir en nuestra percepción de la realidad y consecuentemente, en nuestras reacciones.

Segunda conexión...
 
La información bioquímica mediante hormonas y neurotransmisores. Es el corazón el que produce la hormona ANF, la que asegura el equilibrio general del cuerpo: la homeostasis. Uno de sus efectos es inhibir la producción de la hormona del estrés y producir y liberar oxitocina, la que se conoce como hormona del amor.

Tercera...
 
La comunicación biofísica mediante ondas de presión. Parece ser que a través del ritmo cardiaco y sus variaciones el corazón envía mensajes al cerebro y al resto del cuerpo.

Cuarta...
 
La comunicación energética: el campo electromagnético del corazón es el más potente de todos los órganos del cuerpo, 5.000 veces más intenso que el del cerebro. Y se ha observado que cambia en función del estado emocional. Cuando tenemos miedo, frustración o estrés se vuelve caótico. Sin embargo, si  se ordena con las emociones positivas, sabemos que el campo magnético del corazón se extiende alrededor del cuerpo entre dos y cuatro metros, es decir, que todos los que nos rodean reciben la información energética contenida en nuestro corazón.

Conclusiones de estos descubrimientos:
 
Hay dos clases de variación de la frecuencia cardiaca: una es armoniosa, de ondas amplias y regulares, y toma esa forma cuando la persona tiene emociones y pensamientos positivos, elevados y generosos. La otra es desordenada, con ondas incoherentes.

Aparece con las emociones negativas...
 
...Con el miedo, la ira o la desconfianza. Pero hay más: las ondas cerebrales se sincronizan con estas variaciones del ritmo cardiaco; es decir, que el corazón arrastra a la cabeza. La conclusión es que el amor del corazón no es una emoción, es un estado de conciencia inteligente...
 
El cerebro del corazón activa en el cerebro de la cabeza centros superiores de percepción completamente nuevos que interpretan la realidad sin apoyarse en experiencias pasadas. Este nuevo circuito no pasa por las viejas memorias, su conocimiento es inmediato, instantáneo, y por ello, tiene una percepción exacta de la realidad.
 
Está demostrado que cuando el ser humano utiliza el cerebro del corazón crea un estado de coherencia biológico, todo se armoniza y funciona correctamente, es una inteligencia superior que se activa a través de las emociones positivas. Es un potencial no activado, pero empieza a estar accesible para un gran número de personas.

Y para activar ese circuito...
 
Cultivando las cualidades del corazón: la apertura hacia el prójimo, el escuchar, la paciencia, la cooperación, la aceptación de las diferencias, el coraje...
 
Es la práctica de pensamientos y emociones positivas. En esencia, liberarse del espíritu de separación y de los tres mecanismos primarios: el miedo, el deseo y el ansia de dominio, mecanismos que están anclados profundamente en el ser humano porque nos han servido para sobrevivir millones de años.

Nos libramos de ellos tomando la posición de testigos, observando nuestros pensamientos y emociones sin juzgarlos, y escogiendo las emociones que nos pueden hacer sentir bien. Debemos aprender a confiar en la intuición y reconocer que el verdadero origen de nuestras reacciones emocionales no está en lo que ocurre en el exterior, sino en nuestro interior. Así, cultive el silencio, contacte con la naturaleza, viva periodos de soledad, medite, contemple, cuide su entorno vibratorio, trabaje en grupo, viva con sencillez. Y pregunte a su corazón cuando no sepa qué hacer.
 
Annie Marquier, matemática e investigadora de la conciencia
 
 
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La libertad de ser

El maestro del corazón

El poder de elegir

Fuente de información: Adaptación de "La vanguardia.com"

sábado, 4 de octubre de 2014

"LOS CIENTÍFICOS HAN DESCUBIERTO UNO DE LOS MAYORES FACTORES QUE CONTRIBUYEN A LA FELICIDAD"

LA GRATITUD. UNO DE LOS MAYORES FACTORES QUE CONTRIBUYEN A LA FELICIDAD". CIENFICAMENTE PROBADO. DESCÚBRELO EN ESTE VIDEO:


sábado, 19 de mayo de 2012

"Psiconeuroinmunobiología"

El efecto de las palabras no dichas...

Entrevista al Dr. MARIO ALONSO PUIG.
CIRUJANO


Tengo 48 años. Nací y vivo en Madrid. Estoy casado y tengo tres niños. Soy cirujano general y del aparato digestivo en el Hospital de Madrid. Hay que ejercitar y
desarrollar la flexibilidad y la tolerancia. Se puede ser muy firme con las conductas y amable con las personas. Soy católico. Acabo de publicar Madera líder
(Empresa Activa).


ENTRENAR

Hasta ahora lo decían los iluminados, los meditadores y los sabios; ahora también lo dice la ciencia: son nuestros pensamientos los que en gran medida han creado y crean continuamente nuestro mundo.

"Hoy sabemos que la confianza en uno mismo, el entusiasmo y la ilusión tienen la capacidad de favorecer las funciones superiores del cerebro. La zona prefrontal del cerebro, el lugar donde tiene lugar el pensamiento más avanzado, donde se inventa nuestro futuro, donde valoramos alternativas y estrategias para solucionar los problemas y tomar decisiones, está tremendamente influída por el sistema límbico, que es nuestro cerebro emocional. Por eso, lo que el corazón quiere sentir, la mente se lo acaba mostrando". Hay que entrenar esa mente.


-Más de 25 años ejerciendo de cirujano. ¿Conclusión?
-Puedo atestiguar que una persona ilusionada, comprometida y que confía en sí misma puede ir mucho más allá de lo que cabría esperar por su trayectoria.


-¿Psiconeuroinmunobiología?
-Sí, es la ciencia que estudia la conexión que existe entre el pensamiento,la palabra, la mentalidad y la fisiología del ser humano. Una conexión que desafía el paradigma tradicional. El pensamiento y la palabra son una forma de energía vital que tiene la capacidad (y ha sido demostrado de forma sostenible) de interactuar con el organismo y producir cambios
físicos muy profundos.

-¿De qué se trata?
-Se ha demostrado en diversos estudios que un minuto entreteniendo en un pensamiento negativo deja el sistema inmunitario en una situación delicada durante seis horas. El distrés, esa sensación de agobio permanente, produce cambios muy sorprendentes en el funcionamiento del cerebro y en la constelación hormonal.

-¿Qué tipo de cambios?
-Tiene la capacidad de lesionar neuronas de la memoria y del aprendizaje localizadas en el hipocampo. Y afecta a nuestra capacidad intelectual porque deja sin riego sanguíneo aquellas zonas del cerebro más necesarias para tomar decisiones adecuadas.

-¿Tenemos recursos para combatir al enemigo interior, o eso es cosa de sabios?
-Un valioso recurso contra la preocupación es llevar la atención a la respiración abdominal, que tiene por sí sola la capacidad de producir
cambios en el cerebro. Favorece la secreción de hormonas como la
serotonina y la endorfina y mejora la sintonía de ritmos cerebrales entre los dos hemisferios.

-¿Cambiar la mente a través del cuerpo?
-Sí. Hay que sacar el foco de atención de esos pensamientos que nos están alterando, provocando desánimo, ira o preocupación, y que hacen que nuestras decisiones partan desde un punto de vista inadecuado. Es más inteligente -no más razonable- llevar el foco de atención a la
respiración, que tiene la capacidad de serenar nuestro estado mental.

-¿Dice que no hay que ser razonable?
-Siempre encontraremos razones para justificar nuestro mal humor, estrés o tristeza, y esa es una línea determinada de pensamiento. Pero cuando nos basamos en cómo queremos vivir, por ejemplo sin tristeza, aparece otra línea. Son más importantes el qué y el por qué que el cómo. Lo que el corazón quiere sentir, la mente se lo acaba mostrando.

-Exagera.
-Cuando nuestro cerebro da un significado a algo, nosotros lo vivimos como la absoluta realidad, sin ser conscientes de que sólo es una
interpretación de la realidad.

-Más recursos...
-La palabra es una forma de energía vital. Se ha podido fotografiar con tomografía de emisión de positrones cómo las personas que decidieron
hablarse a sí mismas de una manera más positiva, específicamente
personas con trastornos psiquiátricos, consiguieron remodelar
físicamente su estructura cerebral, precisamente los circuitos que les
generaban estas enfermedades.

-¿Podemos cambiar nuestro cerebro con buenas palabras?
-Santiago Ramón y Cajal, premio Nobel de Medicina en 1906, dijo una frase tremendamente potente que en su momento pensamos que era
metafórica. Ahora sabemos que es literal: "Todo ser humano, si se lo
propone, puede ser escultor de su propio cerebro".

-¿Seguro que no exagera?
-No. Según cómo nos hablamos a nosotros mismos moldeamos nuestras emociones, que cambian nuestras percepciones. La transformación del observador (nosotros) altera el proceso observado. No vemos el mundo que es, vemos el mundo que somos.

-¿Hablamos de filosofía o de ciencia?
-Las palabras por sí solas activan los núcleos amigdalinos. Pueden activar, por ejemplo, los núcleos del miedo que transforman las hormonas y los procesos mentales. Científicos de Harward han demostrado que cuando la persona consigue reducir esa cacofonía interior y entrar en el
silencio, las migrañas y el dolor coronario pueden reducirse un 80%.

-¿Cuál es el efecto de las palabras no dichas?
-Solemos confundir nuestros puntos de vista con la verdad, y eso se transmite: la percepción va más allá de la razón. Según estudios de Albert Merhabian, de la Universidad de California (UCLA), el 93% del impacto de una comunicación va por debajo de la conciencia.

-¿Por qué nos cuesta tanto cambiar?
-El miedo nos impide salir de la zona de confort; tendemos a la seguridad de lo conocido, y esa actitud nos impide realizarnos. Para crecer hay que salir de esa zona.

-La mayor parte de los actos de nuestra vida se rigen por el inconsciente.
-Reaccionamos según unos automatismos que hemos ido incorporando. Pensamos que la espontaneidad es un valor; pero para que haya espontaneidad primero ha de haber preparación, si no sólo hay
automatismos. Cada vez estoy más convencido del poder que tiene el
entrenamiento de la mente.

-Déme alguna pista.
-Cambie hábitos de pensamiento y entrene su integridad honrando su propia palabra. Cuando decimos "voy a hacer esto" y no lo hacemos
alteramos físicamente nuestro cerebro. El mayor potencial es la
conciencia.

-Ver lo que hay y aceptarlo.
-Si nos aceptamos por lo que somos y por lo que no somos, podemos cambiar. Lo que se resiste, persiste. La aceptación es el núcleo de la transformación.

Expertos califican como "peligroso" nuevo manual internacional sobre salud mental

El documento, considerado una "biblia" en el área, podría diagnosticar como mentalmente enfermos a millones de personas saludables.
En un análisis crítico de una revisión próxima a salir del Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales (DSM por su sigla en inglés), psicólogos, psiquiatras y otros expertos dijeron que las nuevas categorías de enfermedad mental identificadas en el libro son en el mejor de los casos "tontas" y, en el peor, "preocupantes y peligrosas".
"Muchas personas que son tímidas, que están desconsoladas por la muerte de un familiar o tienen vidas románticas poco convencionales, de pronto se verán catalogadas como mentalmente enfermas", dijo Peter Kinderman, jefe del Instituto de Psicología de la Universidad de Liverpool, en una conferencia en Londres sobre la expandida preocupación por el manual.
"No es humano, no es científico y no ayudará a decidir qué ayuda necesita una persona", agregó Kinderman.
El DSM es publicado por la Asociación Psiquiátrica Estadounidense (APA), y reúne síntomas y otros criterios para diagnosticar trastornos mentales. El manual es usado a nivel internacional y es considerado una "biblia" para el diagnóstico en el área de la medicina de la salud mental.
Nadie de la APA estaba inmediatamente disponible para realizar comentarios.
Más de 11.000 profesionales de la salud ya firmaron una petición para que se detenga la quinta edición del manual y se revisen ciertas cuestiones.
Algunos diagnósticos -como el "trastorno oposicional desafiante" y el "síndrome de apatía"- se arriesgan a una devaluación de la seriedad de la enfermedad mental y a medicalizar conductas que la mayoría de las personas considerarían normales o simplemente algo excéntricas, dijeron los expertos en su crítica.
Al otro lado del espectro, el nuevo DSM (cuyo lanzamiento está previsto para el próximo año) podría otorgar diagnósticos médicos a abusadores y violadores -bajo etiquetas como "trastorno coercitivo parafílico"-, lo que les brindaría la posibilidad de evitar la prisión probando lo que podría ser visto como una excusa para su conducta, agregaron.
Radical, imprudente e inhumano
Simon Wessely, del Instituto de Psiquiatría del King's College de Londres, dijo que una mirada retrospectiva a la historia debería hacer que los expertos en salud se pregunten: "¿Necesitamos todas estas etiquetas?".
Wessely manifestó que el Censo de 1840 de Estados Unidos incluía sólo una categoría de trastorno mental, pero que en 1917 la APA ya reconocía 59. Esa cifra aumentó a 128 en 1959, a 227 en 1980 y se llegó a catalogar unos 350 trastornos diferentes en las revisiones del DSM en 1994 y el 2000.
Allen Frances, de la Duke University y jefe del comité que controló la revisión previa del DSM, dijo que la quinta edición "expandiría radicalmente y de manera imprudente las fronteras de la psiquiatría", y provocaría una "medicalización de la normalidad, las diferencias individuales y la criminalidad".
David Pilgrim, de la Universidad Central de Lancashire en Gran Bretaña, dijo que era "difícil evitar la conclusión de que el DSM-5 favorecerá los intereses de las compañías farmacéuticas".
"La locura y el sufrimiento existen, pero se presentan de muchas formas y con distinto grado", dijo Pilgrim. "Nos arriesgamos a tratar la experiencia y la conducta de las personas como si fueran especímenes botánicos esperando por ser identificados y categorizados en etiquetas rígidas", añadió.
"Eso en sí sería una forma de locura colectiva para todos aquellos cómplices del ejercicio continuo pseudo-científico", expresó el experto de Lancashire.
Nick Craddock, del departamento de medicina psicológica y neurología de la Universidad de Cardiff, quien también habló en la conferencia en Londres, citó la depresión como el ejemplo clave en el que yerran las categorías amplias del DSM.
Mientras que en ediciones previas, una persona que perdió recientemente a un ser amado y eso impacta en su estado de ánimo era considerada alguien que experimentaba una reacción humana normal al sufrimiento por esa pérdida, los nuevos criterios del DSM ignorarían la muerte, mirando sólo los síntomas y clasificando a ese sujeto como un paciente con depresión.
Otros ejemplos de diagnósticos calificados por los críticos como problemáticos incluyen el "trastorno del juego", el "trastorno por adicción a internet" y el "trastorno oposicional desafiante", una condición en la que un niño se "resiste activamente a cumplir con la mayoría de los pedidos" que se le hacen y "realiza acciones deliberadas para enojar a otros".
"Esto implica básicamente a los chicos que dicen 'no' a sus padres más de una cierta cantidad de veces", dijo Kinderman. "Con ese criterio, muchos de nosotros tendríamos que decir que nuestros hijos están mentalmente enfermos", agregó.

"La experiencia espiritual parece responder a patrones neuronales"

Hubiera podido suponerse desde el principio que, si el comportamiento humano responde siempre a patrones neuronales, también el comportamiento religioso debiera tener sus estructuras neurales propias. Lo que hubiera podido ser una expectativa científica ha sido hoy comprobado en los estudios de neurología empírica. Cuando el hombre piensa en lo filosófico, en lo metafísico, en lo religioso y se ve embarcado en emociones que lo conectan místicamente con la Unidad del Universo, se activan en su cerebro ciertas áreas y estructuras que recibidos por herencia de la especie. Estas funciones han sido construidas poco a poco desde la evolución del hombre primitivo y pueden estar activadas o inhibidas en el hombre actual: pero están siempre ahí y pueden dispararse en cualquier momento activadas por las circusntancias de la vida.
¿Responden estas estructuras neurales a la verdad? ¿Muestran que efectivamente Dios existe? Evidentemente que no. Podrían ser un error programado por necesidad adaptativa. Pero también podrían responder a la realidad mistérica y trascendente de un Dios realmente existente. En todo caso, lo que estos hechos neurológicos, e incluso genéticos, muestran, es que lo religioso ha sido y sigue siendo un importante factor que inevitablemente se plantea siempre en la vida, acabando por aflorar, y obligándonos a tomar ante el una decisión personal.